Visiones y pensamientos míos pero también pensamientos y visiones de otros.
viernes, 23 de febrero de 2018
QUÉ SE SIENTE SER VIEJA???.-
El otro día, una persona joven me preguntó:- ¿Qué se sentía al ser vieja? Me sorprendió mucho la pregunta, ya que no me consideraba vieja.
Cuando vio mi reacción, inmediatamente se apenó, pero le expliqué que era una pregunta interesante. Y después de reflexionar, concluí que hacerse viejo es un regalo.
Soy la persona que quiero ser.
Algunas veces me desespero al ver mi cuerpo, las arrugas, los ojos con ojeras, la celulitis. Y a menudo me sorprendo de la persona que vive en mi espejo. Pero no me preocupo por esas cosas por mucho tiempo.
No cambiaría mi amada familia, ni a mis sorprendentes amigos, ni mi maravillosa vida, por menos cabellos canosos y un estómago plano.Me he convertido en mi amiga.
No me regaño por no hacer mi cama, o por comer esa galleta extra. Estoy en mi derecho de ser un poco desordenada, ser extravagante y oler las flores.
He visto algunos queridos amigos irse de este mundo, antes de haber disfrutado la libertad que viene con hacerse viejo.
- ¿A quién le interesa si escojo leer o jugar en el ordenador hasta las 4 de la mañana y después dormir hasta quién sabe qué hora?-
Bailaré conmigo al ritmo de esos maravillosos acordes de los 50´s y 60´s. Y si después deseo llorar por algún amor perdido…. ¡Lo haré!
Caminaré por la playa con un traje de baño que se estira sobre un cuerpo regordete y haré un clavado en las olas dejándome ir, a pesar de las miradas de compasión de las que usan bikini. Ellas también se harán viejas, si tienen suerte…
Sé que algunas veces soy olvidadiza, pero me acuerdo de las cosas importantes. A través de los años mi corazón ha sufrido por la pérdida de alguien querido, por el dolor de un niño, o por ver morir a mi mascota. Pero es el sufrimiento lo que nos da fuerza, lo que nos hacer crecer.
Un corazón que no se ha roto, es estéril y nunca sabrá de la felicidad de ser imperfecto.
Me siento orgullosa por haber vivido lo suficiente para que mis cabellos se vuelvan grises y por conservar la sonrisa de mi juventud, antes de que aparezcan los surcos profundos en mi cara.
Cuando se envejece, es más fácil ser positivo. Te preocupas menos de lo que los demás puedan pensar.
Ahora bien, para responder a la pregunta, con sinceridad puedo decir:
- ¡Me gusta ser vieja, porque me ha dado mi libertad!
- Me gusta la persona en la que me he convertido.
No voy a vivir para siempre, pero mientras esté aquí, no perderé tiempo en lamentarme por lo que pudo ser, o preocuparme de lo que será.
Trataré de Amar sencillamente. Amar generosamente. Hablar amablemente. Y el resto, dejárselo a Dios.
Qué bello es contemplar las flores y aspirar su fragancia. Qué bellas son las mariposas que vuelan de flor en flor.
Queridos amigos, disfruten sus años de vida y no se preocupen por haber perdido su juventud. Sonrían cada mañana, porque Dios se despierta antes que nosotros para colgar el sol y poder verlo desde nuestras ventanas.
http://www.reflexiones-jarecus.com/…/que-se-siente-ser-vieja....
Violencia de Género en Pareja: Definición y Consecuencias.-
Durante siglos, las mujeres han experimentado diversos tipos de violencia por el hecho de ser mujeres. La violencia contra las mujeres no es una realidad nueva, a pesar de su actual difusión mediática. Lo que es nuevo son las nuevas perspectivas, el nuevo significado y la deslegitimación.
La violencia de género en la pareja no es un problema que afecte exclusivamente al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad.
No podemos obviar que se trata de la punta del iceberg, es la violencia visible. Sin embargo, existen otros tipos de violencia menos visibles que contribuyen a reforzar la violencia visible y directa.
Tipos de Violencia
La violencia es un problema inherente en toda sociedad, con múltiples manifestaciones y formas.
Considerando las implicaciones psicológicas podemos hablar de dos tipos de violencia:
Violencia expresiva
Su objetivo es la expresión de emociones tales como la rabia, ira, miedo, etc; que no se expresan de forma funcional debido a la existencia de déficits de diversa naturaleza. Estos déficits pueden ser la falta de habilidades comunicacionales y asertivas, un bajo control de impulsos, etc.
La principal característica de esta violencia es su carácter simétrico, de igual a igual. Ambos miembros han recibido el mismo tipo de socialización lo que les permitirá enfrentarse en las mismas condiciones. Por lo tanto su conducta será socialmente valorada de igual forma. Por ejemplo, dos amigos/as que se agreden físicamente.
Violencia instrumental
Su finalidad es mantener el control y el dominio mediante el uso de la fuerza.
El objetivo no es el daño en sí mismo sino el efecto de sometimiento que produce. Se caracteriza por su carácter asimétrico. Ambos miembros han recibido diferente tipo de socialización, desigualdad de condiciones y la valoración social de esa conducta será desigual. Un ejemplo de ello es la violencia de género.
La finalidad en la violencia de género es mantener el control y/o dominio en una relación desigual, en la que ambos miembros han recibido diferente socialización.
El concepto de violencia de género procede de la traducción del término inglés “gender violence”. Este término fue empleado de forma generalizada a partir de los años 90 y ha sido definido por diversos autores.
Enrique Echeburúa indica que la violencia de género agrupa todas las formas de violencia que el hombre ejerce sobre la mujer por su rol de género.
Violencias tales como la violencia sexual, tráfico de mujeres, explotación sexual, mutilación genital, acoso laboral, etc., con independencia del tipo de relaciones interpersonales que mantengan agresor y víctima.
Autoras como Esperanza Bosch, Victoria Ferrer y Aina Alzamora, definen la violencia de género como la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres por hecho de serlo y por la posición social que ocupan en función de su condición de mujeres en la sociedad patriarcal. Se trata de aquella violencia debida a los condicionantes que introduce el género.
El elemento común en todas las definiciones es que la violencia de género es la violencia ejercida contra las mujeres por el único hecho de ser mujeres. Además, pretende a través del carácter instrumental de la misma, la reproducción de relaciones desiguales que sitúen y perpetúen la posición de la mujer en inferioridad.
Tipos de Violencia de género en la pareja
La violencia de género en la pareja implica cualquier comportamiento hostil, consciente e intencional (no accidental) que, tanto por acción como por inhibición, produzca en la persona maltratada un daño.
En líneas generales, se observan tres tipos de violencia en la pareja:
Violencia psicológica
Aquellos actos y/o conductas que producen sentimiento o desvalorización en la mujer. Comportamientos tales como: humillación, ridiculización, amenazas verbales, insultos, posesividad, celos, aislamiento a nivel económico y/o social, destrucción o daño de propiedades personales a las que se les tiene afecto, etc.
Violencia física
Cualquier acto no accidental que provoque o pueda provocar daños físicos. Comportamientos tales como abofetear, empujar, golpear con puños u objetos, patear, morder, arrojar objetos, emplear un arma, etc.
Violencia sexual
Aquellos actos que implican una imposición de contacto sexual contra la voluntad de la mujer mediante intimidación o coacción. Comportamientos tales como abuso, vejaciones, actos sexuales humillantes, violencia en el acto sexual, etc.
Los diversos tipos de violencia pueden darse por separado o de forma simultánea combinados entre ellos. También es importante considerar la violencia en su modalidad pasiva. Este tipo de violencia está caracterizada por aquellos comportamientos que adoptan la forma de abandono. Entendido como el trato negligente que deriva en la desatención de las necesidades físicas, psíquicas o sociales de la víctima.
El ciclo de la violencia de género
En 1979 Lenore E. Walker a través de diversas investigaciones realizadas con las mujeres maltratadas que acudían a su consulta y relataban como era la relación con sus parejas, descubrió un patrón común, el ciclo de la violencia de género.
La teoría del ciclo de la violencia de género proviene de la edificación de la tensión en estas relaciones y comprende tres fases:
Fase de acumulación de tensión
Se produce un aumento de tensión en la relación. Pueden iniciarse episodios menores de agresión tales como bofetadas, pellizcos, agresión verbal y/o maltrato psicológico.
En esta fase, la respuesta de la mujer se centrará en intentar calmar al maltratador, permitiendo el abuso de forma que implique el menor daño comparativamente.
Los intentos de calmar al agresor son un arma de doble filo. A través de las conductas apaciguadoras puede legitimarse la creencia en el hombre de que tiene derecho a maltratarla.
La mujer intentará controlar tantos factores como pueda en su entorno, llegando a aislarse de aquellas personas que podrían ayudarla e incluso excusar el comportamiento de la pareja.
A lo largo de la progresión del ciclo, estas técnicas apaciguadoras empleadas por la mujer comenzarán a ser inefectivas. Ello producirá el aumento y/o empeoramiento del maltrato verbal y la violencia. La inminente pérdida de control y la desesperación en ambos que aumentará la tensión.
El final de esta fase se caracterizará por una escalada repentina de tensión producida por cualquier circunstancia que surja, produciendo la explosión de violencia.
Esta violencia se caracteriza por estar fuera de control en forma de episodio de agresión aguda, que marcará el inicio de la siguiente fase.
Fase de explosión o fase de agresión aguda
Se caracteriza por ser el punto máximo de tensión que desemboca en una explosión de violencia.
En esta fase, el nivel de violencia se ha incrementado diferenciándose de los episodios de agresiones menores por el descontrol, daño y brutalidad de la agresión.
Este episodio es experimentado por la mujer como inevitable, como una pérdida de control, sabe que no puede razonar con él, y suelen experimentar la sensación de estar ausente del ataque y del dolor. Se sienten psicológicamente atrapadas y no oponen resistencia a la violencia por el miedo y la paralización.
Cuando el episodio de agresión finaliza, se inicia la tercera fase. No obstante, a lo largo de la relación y de las sucesivas repeticiones del ciclo de violencia, esta fase de explosión irá aumentando en intensidad.
Fase de arrepentimiento o luna de miel
También ha sido denominada como fase de calma y cariño. Está determinada por la desaparición de la tensión y la violencia, percibida por ambos miembros de la pareja como un alivio.
En esta fase se produce un cambio de actitud y de conducta en el agresor. Éste se muestra cariñoso, afectuoso y arrepentido con la mujer. Su objetivo es reparar el comportamiento violento.
Se muestra complaciente y desvalido con el fin de lograr la aprobación y apoyo de ella. Incluso suele prometer que cambiará, que con la ayuda de ella podrá curarse y que sin ella no es nada.
La mujer maltratada intentará mantener la ilusión de felicidad. Se convencerá a sí misma de que el episodio de violencia no se repetirá, perdonando al maltratador.
Es en esta fase formada por el arrepentimiento amoroso, cuando más se victimiza psicológicamente a la mujer, ya que se genera una ilusión de interdependencia. Se produce una dependencia mutua: en la mujer por las conductas afectuosas de él y en el hombre por la búsqueda del perdón de ella.
Al finalizar esta fase, el ciclo se reinicia repitiéndose el patrón pero variando la duración de cada una de las fases.
Aquí, las fases de acumulación de tensión y de arrepentimiento progresivamente aparecerán con una duración menor. Hasta el punto en que la fase de arrepentimiento llegue a desaparecer, convirtiéndose la relación tóxica en una fase de explosión continua.
Por lo tanto, si pretendemos combatir, eliminar y deslegitimar la violencia de género, resulta fundamental tomar consciencia y analizar el significado de este tipo de violencia, de las características que definen cada acto violento, y las fases en las que se manifiesta.
Estos aspectos permitirán avanzar hacia una mayor concienciación de que no se trata de un problema aislado. Te permitirá identificar si estás siendo víctima de malos tratos y prevenir posibles situaciones de violencia en futuras relaciones de pareja.
Consecuencias de la violencia de género
Las mujeres intentan activamente superar la situación y abandonar la relación. Sin embargo, un número elevado de mujeres continúa en la relación produciéndose con el transcurso del tiempo diversas consecuencias y respuestas emocionales que pueden evolucionar de distintas formas.
Al comienzo de la relación, el maltrato surge de forma sutil e incluso de forma imperceptible (desvalorizaciones frecuentes, conductas de control, etc.). Esto producirá en la víctima un acostumbramiento progresivo a la violencia, considerándolo como algo intrínseco a la vida de pareja.
Este efecto ha sido denominado como el síndrome de acomodación al maltrato.
Desde el punto de vista cognitivo la mujer tiende a minimizar y/o a negar tanto los malos tratos que sufre como su victimización y por ejemplo, puede pensar que en todas las parejas hay roces.
Uno de los factores que contribuye a que la mujer continúe en la relación es que considere que su pareja puede cambiar. Este esfuerzo por parte de la víctima puede hacer que soporte la convivencia durante años.
Cuando la violencia se ha establecido de forma crónica, se mezcla con periodos de arrepentimiento y ternura. Estos periodos pueden producir dependencia emocional, también denominada apego paradójico.
En esta segunda fase, las mujeres suelen considerar que deben seguir luchando para conseguir que su pareja cambie. De esta manera se sobrevolaran las posibilidades reales de cambio.
En la tercera fase del ciclo la mujer empieza a percibir la violencia como algo incontrolable. Pierde la esperanza en el cambio. Comienza a desconfiar de su capacidad para abandonar la relación.
Los factores mencionados en cada una de las fases del ciclo de la violencia disminuyen las probabilidades de que la mujer pueda abandonar la relación.
La exposición crónica a la violencia producirá múltiples consecuencias a nivel físico, psicológico y social. Ambas suponen un elevado factor de riesgo para la salud.
Las consecuencias físicas de la violencia implican tanto aquellas heridas y traumatismos sufridos que requieren asistencia médica como aquellas respuestas físicas producidas por el estréscausado por la exposición a la violencia en la relación.
Consecuencias físicas
Inmediatas: aquellas producidas tras la agresión, tales como lesiones físicas y aquellos síntomas que se producen como respuesta física ante el estrés soportado, por ejemplo dolores de cabeza, sensación de fatiga crónica, problemas gastrointestinales, etc.
A largo plazo: producidas por la exposición a la violencia crónica. Son aquellas enfermedades psicosomáticas o médicas tales como trastornos inmunológicos, respiratorios, endocrinos, cardiovasculares, ginecológicos, etc. y las secuelas físicas a nivel anatómico, funcional y/o estético.
La muerte de la víctima: puede producirse de forma inmediata (durante un episodio de maltrato, un homicidio premeditado, etc.) o tardía (a lo largo del tiempo derivada de las secuelas producidas por el maltrato).
Entre las consecuencias físicas en mujeres víctimas de violencia física y/o sexual, cabe destacar:
Lesiones físicas: Cortes, heridas, quemaduras, mordeduras, hematomas, rotura de huesos. Déficit neuropsicológicos como consecuencia de los golpes, centradas específicamente en las zonas de la cabeza, tronco, cuello, pecho, tórax y abdomen.
Consecuencias en la sexualidad y/o en la salud reproductiva: tales como deseo sexual inhibido o ausencia total del deseo. Anorgasmia. Temor a la actividad sexual. Trastornos ginecológicos, embarazos no deseados y/o complicaciones en el embarazo.
Consecuencias fatales: mortalidad relacionada con la mortalidad maternal, sida, homicidio y suicidio.
A nivel psicológico, las consecuencias de la exposición continua al maltrato pueden resultar devastadoras para la estabilidad emocional de la víctima.
Se ha observado una alta prevalencia de trastorno de estrés postraumático y otras alteraciones como depresión, ansiedad, etc, que son producidas como reacción psicológica a la violencia crónica y no se tratan de limitaciones que vengan determinadas por la personalidad de la víctima. Estás alteraciones psicológicas producen inadaptación a la vida diaria e interfieren en el funcionamiento cotidiano.
Las consecuencias psicológicas pueden clasificarse en cognitivas, afectivas y comportamentales o sociales.
Consecuencias cognitivas
Negación del maltrato y/o minimización de violencia que sufre.
Modificación en los esquemas cognitivos. Se producen cambios en las creencias sobre sí misma, las otras personas y sobre el mundo.
Autoevaluaciones negativas.
Ideas de desconfianza y suspicacia.
Errores perceptivos sobre ellas mismas, las otras personas y el mundo.
Disminución de la atención, concentración y de la memoria.
Episodios disociativos transitorios, sensación de daño psíquico permanente, sensación de ser completamente diferente a otras personas y despersonalización.
Alteraciones en el sistema de significados: Apatía. Desmotivación para cambiar o mejorar. Bloqueo en la toma de decisiones. Negatividad y catastrofismo sobre su futuro.
Ideas de muerte y/o de suicidio.
Consecuencias Emocionales y afectivas
Trastornos de ansiedad (Trastorno obsesivo-compulsivo. Fobia específica. Trastorno de ansiedad generalizada. Crisis de pánico. Agorafobia) Disforia persistente (estado de insatisfacción, ansiedad o inquietud). Trastorno de estrés postraumático, indefensión aprendida y/o síndrome de adaptación paradójica.
Baja autoestima y bajo autoconcepto: infravaloración, sentimientos de incapacidad e inutilidad, de fracaso, visión negativa y catastrófica sobre sí misma.
Anhedonia: incapacidad de sentirse queridas.
Vulnerabilidad y dependencia afectiva.
Ira y rabia.
Sentimientos de vergüenza sobre sí misma por los abusos experimentados.
Autoculpabilización: por sentir que ha podido causar, no ha sido capaz de parar y/o tolerar los malos tratos.
Depresión, sentimientos de tristeza, desamparo, desesperanza.
Alteraciones del sueño (insomnio, hipersomnia, pesadillas, terrores nocturnos).
Impulsos suicidas.
Consecuencias comportamentales y sociales
Evitación y asilamiento de su familia, amigos y redes sociales.
Hipervigilancia y/o desconfianza persistente.
Ansiedad y/o miedo al iniciar o mantener relaciones con otras personas.
Desinterés, desmotivación y evitación de lugares y actividades que realizaban y/o frecuentaban con anterioridad.
Disminución de habilidades sociales de comunicación e interpersonales.
Déficit en la solución de problemas cotidianos y déficit en asertividad, acompañados de sentimientos de inseguridad, conductas condescendientes y/o pasivas y/o reacciones de ira desadaptativas.
Aumento de la probabilidad de conductas adictivas: consumo de alcohol, psicofármacos y otras drogas.
Aumento en la probabilidad de padecer conductas compulsivas (limpieza, alimenticias, compras, juego…)
Conductas de riesgo físico excesivo, intentos o planificación de suicidio.
Victimización de otras personas. Desvía la culpabilización o la rabia que se tendría que dirigir al agresor, hacia sí misma o hacia otras.
Estas consecuencias ocasionan problemas de salud tanto a nivel físico como psicológico. Se trata de unas consecuencias que pueden perdurar años incluso tras haber conseguido salir de la relación
Todos estos factores, considerados en su conjunto, dificultan la búsqueda de ayuda externa. Muchas mujeres que experimentan esta violencia no solicitan asistencia sanitaria, ni a las autoridades competentes ni a denunciar lo sucedido.
Es importante considerar las consecuencias de la violencia de género. Uno de los elementos diferenciadores de esta violencia de otros tipos de violencia radica en las consecuencias.
Entender los efectos permitirá a los profesionales de los distintos ámbitos de actuación a realizar una intervención más ajustada. De esta manera se evitan mitos sobre la violencia de género que aún persisten en nuestra sociedad. Son falsas creencias que obstaculizan la intervención. Además inducen a la justificación de la violencia produciendo la victimización de las víctimas. Esto también se denomina victimización secundaria.
https://psicocode.com/…/consecuencias-de-la-violencia-de-ge…...
En esta segunda fase, las mujeres suelen considerar que deben seguir luchando para conseguir que su pareja cambie. De esta manera se sobrevolaran las posibilidades reales de cambio.
En la tercera fase del ciclo la mujer empieza a percibir la violencia como algo incontrolable. Pierde la esperanza en el cambio. Comienza a desconfiar de su capacidad para abandonar la relación.
Los factores mencionados en cada una de las fases del ciclo de la violencia disminuyen las probabilidades de que la mujer pueda abandonar la relación.
La exposición crónica a la violencia producirá múltiples consecuencias a nivel físico, psicológico y social. Ambas suponen un elevado factor de riesgo para la salud.
Las consecuencias físicas de la violencia implican tanto aquellas heridas y traumatismos sufridos que requieren asistencia médica como aquellas respuestas físicas producidas por el estréscausado por la exposición a la violencia en la relación.
Consecuencias físicas
Inmediatas: aquellas producidas tras la agresión, tales como lesiones físicas y aquellos síntomas que se producen como respuesta física ante el estrés soportado, por ejemplo dolores de cabeza, sensación de fatiga crónica, problemas gastrointestinales, etc.
A largo plazo: producidas por la exposición a la violencia crónica. Son aquellas enfermedades psicosomáticas o médicas tales como trastornos inmunológicos, respiratorios, endocrinos, cardiovasculares, ginecológicos, etc. y las secuelas físicas a nivel anatómico, funcional y/o estético.
La muerte de la víctima: puede producirse de forma inmediata (durante un episodio de maltrato, un homicidio premeditado, etc.) o tardía (a lo largo del tiempo derivada de las secuelas producidas por el maltrato).
Entre las consecuencias físicas en mujeres víctimas de violencia física y/o sexual, cabe destacar:
Lesiones físicas: Cortes, heridas, quemaduras, mordeduras, hematomas, rotura de huesos. Déficit neuropsicológicos como consecuencia de los golpes, centradas específicamente en las zonas de la cabeza, tronco, cuello, pecho, tórax y abdomen.
Consecuencias en la sexualidad y/o en la salud reproductiva: tales como deseo sexual inhibido o ausencia total del deseo. Anorgasmia. Temor a la actividad sexual. Trastornos ginecológicos, embarazos no deseados y/o complicaciones en el embarazo.
Consecuencias fatales: mortalidad relacionada con la mortalidad maternal, sida, homicidio y suicidio.
A nivel psicológico, las consecuencias de la exposición continua al maltrato pueden resultar devastadoras para la estabilidad emocional de la víctima.
Se ha observado una alta prevalencia de trastorno de estrés postraumático y otras alteraciones como depresión, ansiedad, etc, que son producidas como reacción psicológica a la violencia crónica y no se tratan de limitaciones que vengan determinadas por la personalidad de la víctima. Estás alteraciones psicológicas producen inadaptación a la vida diaria e interfieren en el funcionamiento cotidiano.
Las consecuencias psicológicas pueden clasificarse en cognitivas, afectivas y comportamentales o sociales.
Consecuencias cognitivas
Negación del maltrato y/o minimización de violencia que sufre.
Modificación en los esquemas cognitivos. Se producen cambios en las creencias sobre sí misma, las otras personas y sobre el mundo.
Autoevaluaciones negativas.
Ideas de desconfianza y suspicacia.
Errores perceptivos sobre ellas mismas, las otras personas y el mundo.
Disminución de la atención, concentración y de la memoria.
Episodios disociativos transitorios, sensación de daño psíquico permanente, sensación de ser completamente diferente a otras personas y despersonalización.
Alteraciones en el sistema de significados: Apatía. Desmotivación para cambiar o mejorar. Bloqueo en la toma de decisiones. Negatividad y catastrofismo sobre su futuro.
Ideas de muerte y/o de suicidio.
Consecuencias Emocionales y afectivas
Trastornos de ansiedad (Trastorno obsesivo-compulsivo. Fobia específica. Trastorno de ansiedad generalizada. Crisis de pánico. Agorafobia) Disforia persistente (estado de insatisfacción, ansiedad o inquietud). Trastorno de estrés postraumático, indefensión aprendida y/o síndrome de adaptación paradójica.
Baja autoestima y bajo autoconcepto: infravaloración, sentimientos de incapacidad e inutilidad, de fracaso, visión negativa y catastrófica sobre sí misma.
Anhedonia: incapacidad de sentirse queridas.
Vulnerabilidad y dependencia afectiva.
Ira y rabia.
Sentimientos de vergüenza sobre sí misma por los abusos experimentados.
Autoculpabilización: por sentir que ha podido causar, no ha sido capaz de parar y/o tolerar los malos tratos.
Depresión, sentimientos de tristeza, desamparo, desesperanza.
Alteraciones del sueño (insomnio, hipersomnia, pesadillas, terrores nocturnos).
Impulsos suicidas.
Consecuencias comportamentales y sociales
Evitación y asilamiento de su familia, amigos y redes sociales.
Hipervigilancia y/o desconfianza persistente.
Ansiedad y/o miedo al iniciar o mantener relaciones con otras personas.
Desinterés, desmotivación y evitación de lugares y actividades que realizaban y/o frecuentaban con anterioridad.
Disminución de habilidades sociales de comunicación e interpersonales.
Déficit en la solución de problemas cotidianos y déficit en asertividad, acompañados de sentimientos de inseguridad, conductas condescendientes y/o pasivas y/o reacciones de ira desadaptativas.
Aumento de la probabilidad de conductas adictivas: consumo de alcohol, psicofármacos y otras drogas.
Aumento en la probabilidad de padecer conductas compulsivas (limpieza, alimenticias, compras, juego…)
Conductas de riesgo físico excesivo, intentos o planificación de suicidio.
Victimización de otras personas. Desvía la culpabilización o la rabia que se tendría que dirigir al agresor, hacia sí misma o hacia otras.
Estas consecuencias ocasionan problemas de salud tanto a nivel físico como psicológico. Se trata de unas consecuencias que pueden perdurar años incluso tras haber conseguido salir de la relación
Todos estos factores, considerados en su conjunto, dificultan la búsqueda de ayuda externa. Muchas mujeres que experimentan esta violencia no solicitan asistencia sanitaria, ni a las autoridades competentes ni a denunciar lo sucedido.
Es importante considerar las consecuencias de la violencia de género. Uno de los elementos diferenciadores de esta violencia de otros tipos de violencia radica en las consecuencias.
Entender los efectos permitirá a los profesionales de los distintos ámbitos de actuación a realizar una intervención más ajustada. De esta manera se evitan mitos sobre la violencia de género que aún persisten en nuestra sociedad. Son falsas creencias que obstaculizan la intervención. Además inducen a la justificación de la violencia produciendo la victimización de las víctimas. Esto también se denomina victimización secundaria.
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ELIGE TUS PALABRAS PORQUE CAMBIAN TU ENERGÍA.-
Elige tus palabras porque cambian tu energía
Y a en épocas muy remotas el ser humano ha usado manteas rezos hechizos o cantos con una intención clara: lograr lo que deseaban. La palabra era usada como un método para traer al plano material lo que estaba solo en la dimensión de las ideas.
Antes eran los místicos o religiosos los que le daban importancia hoy se suman los neurocientíficos y otros profesionales de corte más racional. Entre ellos el neurocientífico alemán Manfred Spitzer que realizó un experimento para comprobar los efectos de las palabras. Utilizó un texto en el que aparecía repetidamente la palabra «Viejo». Después de leerlo incluso los más jóvenes andaban más despacio durante un tiempo. En cambio al hacer la misma prueba con la palabra «Deporte» aceleraban el paso y con «Biblioteca» su tono de voz bajaba.
Lo diga quien lo diga el resultado es idéntico: las palabras nos afectan profundamente. Las que escuchamos y las que decimos.
Otras investigaciones han comprobado que el cerebro reacciona mucho más a las palabras negativas que a las positivas. ¿Por qué? Porque las primeras suponen un peligro.
La prioridad de nuestro cerebro desde el principio de los tiempos es que nosotros sobrevivamos. Ni que tengamos amigos ni que seamos amables ni que no dañemos a nuestra pareja con lo que decimos. Sobrevivir es su misión principal. El tema es que nosotros ya no queremos solo sobrevivir deseamos vivir. ¡Ahora hay que contarle eso a nuestro cerebro!
Llevar al consciente mecanismos arcáicos inconscientes no es algo que ocurra de un día para otro. Primero hemos de desearlo luego tener la firme intención de hacerlo, pasar a la práctica ocasional y a fuerza de repetición, convertirlo en una rutina. Mientras no lo hagamos cada vez que tengamos estrés en nuestra cabecita saltará la alarma que inhibirá nuestra capacidad para ser empáticos nos pondrá a la defensiva y hará que digamos lo que no deseamos decir.
Esto tiene efectos muy concretos a nivel físico ya que las palabras son vibraciones y nuestras células reaccionan a ellas. Si escuchamos algo que nos provoca ira notamos que nuestra respiración se agita incrementa la frecuencia cardiaca y sentimos el impulso de avanzar hacia el objeto que la causa. Estos son solo algunos de los efectos que además harán que lo que digamos tampoco sea muy amoroso. Es interesante que ya haya cardiólogos defendiendo que ser más comprensivos compasivos y expresivos mejora la salud del corazón.
La mayoría de la gente no siente ira a diario lo que si es habitual es el estrés. Tanto que hay quienes ni saben que lo tienen. Consiste en una respuesta múltiple del organismo ante algo que considera amenazador. Esto puede ser el jefe la suegra o el presidente de la comunidad. Ninguno de ellos es probable que sea un peligro para la vida de nadie sin embargo el cuerpo lo interpreta de esta manera. Por eso dirige la sangre a piernas o brazos para que si es necesario podamos huir y la retira de las zonas que nos ayudan a pensar con claridad o conectar con nuestros sentimientos. También se generan radicales libres y baja el sistema inmune. Naturalmente aquí tampoco podemos tener una comunicación equilibrada.
Por el contrario al sentirnos felices baja el nivel de estrés y entramos en un ciclo positivo en el que cada vez estamos mejor. Las palabras que digamos en estos momentos sin duda nada tendrán que ver con las que diríamos sintiendo ira o ansiedad como veíamos antes. De hecho al hablar con otras personas si esa interacción es satisfactoria liberaremos hormonas como la oxitocina y la beta endorfina en nuestro cuerpo. Ambas muy beneficiosas.
Es interesante saber que el cuerpo no solo relaciona a lo que sentimos también lo hace a lo que fingimos sentir. Esto quiere decir que si estoy muy muy enfadada y sonrío mi cerebro verá que hay dos energías cada una tirando para un sitio y disminuirá las señales de la ira hasta hacerlas desaparecer.
Antes de a nuestro físico las palabras nos afectan a nivel emocional y energético. Por tanto una sola palabra genera un impacto energética según la carga emocional que tenga para nosotros y eso implica una respuesta física. ¿A qué velocidad nos afectan las palabras? Al instante. Es algo que podemos comprobar escuchando a nuestro cuerpo. Hay términos que nos hacen saltar que nos provocan un impacto en la boca del estómago o un encogimiento en el corazón. Todo depende de nuestra experiencia personal. Un buen ejemplo de ello lo tenemos en la película «Regreso al futuro». Al protagonista Marty McFly solo había que llamarle «gallina» para conseguir provocarle y que saltara.
Cada uno tenemos nuestras palabras «sensibles» particulares y otras que son compartidas por la mayoría. Para comprobar exactamente cómo nos afectan energéticamente este año he estado experimentando con ciertos términos y con el bioelectrógrafo. El bioelectrógrafo es un tipo de cámara Kirlian que imprime la bioenergía de la persona. Lo que he hecho ha sido hacer una foto antes de decir nada y otra inmediatamente después de decir una palabra. La persona no sabía qué palabra iba a decir así que no estaba preparada para reaccionar de ninguna manera concreta. Algunas de las que he utilizado son generales y otras a sabiendas de que justo esas palabras iban a generar una reacción.
En la primera imagen que adjunto la palabra testada es «Diabetes». La persona a la que se lo digo es diabética desde hace años y está enfadada porque lleva mucho buscando una solución y no la encuentra. El conflicto se puede ver al comparar ambas fotografías en la zona externa la areola vital de la primera tiene ligeras fugas mientras en la segunda toda la energía cambia para ponerse casi como erizada llena de pinchos. Eso indica el conflicto activo.
La segunda palabra es «Médico» y la reacción es muy parecida a la anterior vemos como la energía de la areola (zona azul y roja) igualmente cambia. Esta persona tiene revisiones anuales y relaciona «Médico» con esas pruebas que ya le tienen muy cansada.
Por último uso «Pareja» sabiendo que hay sentimientos encontrados al respecto. En este caso vemos que la areola no cambia indicando conflicto lo que ocurre es que de la parte inferior de la bioelectrografía se ve como sale un círculo de energía que antes no estaba. Eso es cuando es un conflicto severo ya que toma entidad propia.
Entre las primeras y las segundas no hay más de 2 minutos de diferencia. Con lo que comprobamos cómo la energía cambia de forma instantánea.
Creo que no somos conscientes de la importancia de lo que decimos y cómo lo decimos. Las parejas no hablan presuponen lo que el otro siente o piensa y actúan en consecuencia. Los padres etiquetan a sus hijos con términos como «gamberro», «estudioso», «responsable» o «guapo». Y al hacerlo no se dan cuenta de cómo les están limitando por una parte la plena expresión de su ser y por otra el cómo se ven a sí mismos. Mucho tiene que trabajar una persona para quitarse las etiquetas llenas de expectativas que le pusieron en la infancia. Así mismo los jefes «motivan» a sus empleados con amenazas y presiones mientras los médicos ofrecen diagnósticos a la manera de sentencias.
Todo ello genera un ambiente de separación entre nosotros ¿cómo vamos a ser Uno si no nos entendemos? ¿de qué manera vamos a construir un mundo mejor si no nos ponemos de acuerdo en lo básico?
Pararnos a pensar y llevar al consciente la importancia de cada palabra es del todo necesario. Mientras hacemos lo que nos han enseñado con la mejor intención y muy pobres resultados.
Para ello es bueno que aprendamos a equilibrarnos antes de hablar y saber la importancia de lo que hacemos. No porque sea algo que hacemos a diario deja de tener trascendencia. Algunas recomendaciones básicas para mejorar nuestra comunicación serían las siguientes:
En lugar de suponer, preguntar.
Escuchar de verdad.
Trabajar el exceso de emoción.
Aplazar conversaciones cuando no estamos equilibrados.
Hablar en positivo y con intención de realmente comunicar no solo hablar.
Aceptar que nadie es perfecto tampoco tú (al menos desde el punto de vista de la personalidad).
Ser responsable.
Hablar menos de lo que piensas y más de lo que sientes.
Hablarte de forma positiva a ti mismo.
Hablar con el corazón.
Que nuestra comunicación sea positiva, efectiva y amorosa nos afecta antes que nadie más a nosotros. Como dice Quino «No es necesario decir todo lo que se piensa; lo que si es necesario es pensar todo lo que se dice».
Raquel Rús
EL MUNDO ES UN ESTADO DE REFLEJOS MENTALES.-
Lo que eres, eso es tu mundo.
Todo en el universo es resuelto en tu experiencia interna.
Importa poco lo que hay afuera, ya que es un reflejo de tu propio estado de consciencia.
Importa todo lo que eres internamente, ya que todo lo externo será reflejado y coloreado de acuerdo a eso.
Todo lo que sabes con seguridad está contenido en tu propia experiencia; todo lo que sabrás debe pasar las puertas de la experiencia, y así volverse parte de ti mismo.
Tus pensamientos, deseos y aspiraciones componen tu mundo, y para ti, todo lo que hay en el universo de belleza, alegría y tranquilidad, o de fealdad, pena y dolor está contenido dentro de ti mismo.
Por tus propios pensamientos haces o deshaces tu vida, tu mundo, tu universo.
A medida que construyes internamente con el poder del pensamiento, así tu vida externa y las circunstancias tomarán forma de acuerdo a eso.
Lo que sea que guardes en las cámaras mas escondidas de tu corazón, por la inevitable ley de reacción, tomará forma en tu vida externa.
El alma que es impura, sórdida y egoísta, gravita con precisión inigualable hacia la desventura y la catástrofe; el alma que es pura, generosa y noble gravita con igual precisión hacia la felicidad y la prosperidad.
Cada alma atrae lo suyo, y nada puede venir hacia ella que no le pertenezca.
Darse cuenta de esto es reconocer la universalidad de la Ley Divina.
Los incidentes de cada vida humana, que construyen y desfiguran, son atraídos por la calidad y el poder de su propia vida de pensamientos interiores.
Cada alma es una combinación compleja de experiencias reunidas y pensamientos, y el cuerpo es sólo un improvisado vehículo para su manifestación.
Por tanto, lo que son tus pensamientos es tu yo real; y el mundo alrededor, tanto animado como inanimado, viste como tus pensamientos lo visten.
“Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado.
Está fundado en nuestros pensamientos; está hecho de nuestros pensamientos.” Así dijo Buda, y por ende se sigue que si un hombre es feliz, es porque entretiene pensamientos felices; si es miserable, lo es porque entretiene pensamientos de abatimiento y debilidad.
Ya sea uno miedoso o valiente, torpe o sabio, atribulado o sereno, dentro de dicha alma yace la causa de su estado y nunca por fuera.
Y ahora me parece oír un coro de voces que exclaman: “¿Pero realmente quieres decir que las circunstancias externas no afectan nuestras mentes?” No digo eso, lo que digo es—y sé que es una verdad infalible—las circunstancias solamente pueden afectarte hasta donde tú lo permitas.
Tú eres gobernado por las circunstancias porque no tienes una comprensión correcta de la naturaleza, el uso y el poder del pensamiento.
Crees (y de esta pequeña palabra “creencia” dependen todas nuestras penas y alegrías) que las cosas externas tienen el poder de hacer o deshacer tu vida; al hacer eso te haces súbdito de esas cosas externas, confiesas que eres su esclavo, y que ellas son tus maestros incondicionales; al hacer eso, las dotas de un poder que no tienen por ellas mismas, y sucumbes, en realidad, no a las meras circunstancias, sino al abatimiento o contento, el miedo o la esperanza, la fuerza o debilidad que tu esfera de pensamiento a arrojado hacia ellas.
Conocí a dos hombres que, en su juventud, perdieron los ahorros duramente ganados de años. Uno estaba muy atribulado, y cedió al disgusto, la preocupación y el abatimiento.
El otro, al leer en el periódico matutino que el banco en el que tenía depositado su dinero había fallado sin remedio, y que había perdido todo, tranquila y firmemente dijo “Pues se ha ido, y las preocupaciones y molestias no lo traerán de vuelta, pero el trabajo duro sí”.
Se dedicó a trabajar con renovado vigor, y rápidamente llegó a ser próspero, mientras que el otro, dedicado a continuar lamentándose por la pérdida de su dinero, y a gruñir por su “mala suerte” permaneció siendo juguete de circunstancias adversas, en realidad de sus propios pensamientos débiles y esclavizantes.
La pérdida del dinero fue una maldición para uno porque vistió al evento con pensamientos oscuros y tristes; fue una bendición para el otro, porque éste arrojó a su alrededor pensamientos de fuerza, esperanza y renovado esfuerzo.
Cuando empieces a darte cuenta de esto empezarás a controlar tus pensamientos, a regular y disciplinar tu mente, y a reconstruir el templo interior de tu alma, eliminando todo el material inútil y superfluo, e incorporando en tu ser sólo pensamientos de alegría y serenidad, de fuerza y vida, de compasión y amor, de belleza e inmortalidad; y a medida que hagas esto te volverás alegre y sereno, fuerte y saludable, compasivo y amoroso, y bello con la belleza de la inmortalidad.
Y así como vestimos los eventos con las telas de nuestros pensamientos, del mismo modo vestimos los objetos del mundo visible alrededor, y donde uno ve armonía y belleza, otro ve asquerosa fealdad.
El desconfiado cree que todos son desconfiados; el mentiroso se siente seguro pensando que no es tan tonto como para creer que exista una persona estrictamente verdadera; el envidioso ve envidia en cada alma; el codicioso piensa que todos están ansiosos de quitarle su dinero; el que ha acallado su conciencia para hacerse rico, duerme con un revólver bajo su almohada, envuelto en el engaño de que el mundo está lleno de gente sin conciencia ansiosa por robarle; y el que se ha abandonado a la sensualidad piensa que el santo es un hipócrita.
Por otra parte, aquellos que tienen pensamientos amorosos, ven eso en todo lo que saca su amor y simpatía; los confiados y honestos no se ven atribulados por sospechas; los agradables y caritativos que se alegran con la buena fortuna de otros, escasamente saben lo que significa la envidia; y el que ha percibido lo Divino en sí mismo lo reconoce en todos los seres, aún en los animales.
Y hombres y mujeres confirman su panorama mental debido al hecho que, por la ley de causa y efecto, atraen hacia ellos mismos lo que proyectan, y entran en contacto con gente similar a ellos.
El viejo proverbio “Dios los hace y ellos se juntan”* tiene un significado más profundo que el generalmente reconocido, porque tanto en el mundo del pensamiento como en el mundo material, cada uno se apega a su similar.
¿Deseas amabilidad? Sé amable.
¿Preguntas la verdad? Dí la verdad.
Encuentras lo que das de ti mismo;
Tu mundo es tu reflejo.
Lo que tienes que hacer es creer esto, simplemente créelo con una mente sin sombra de duda, y luego medítalo hasta que lo entiendas.
Entonces empezarás a purificar y construir tu mundo interno, y a medida que avances, pasando de revelación en revelación, de comprensión en comprensión, descubrirás la total falta de poder de las cosas externas junto a la mágica potencia de una alma auto-gobernada.
Si quisieras enderezar el mundo,
Y abolir sus males y penas,
Hacer florecer los lugares agrestes,
Y abrir los desiertos como una rosa,
Enderézate a ti mismo.
Si quisieras sacar al mundo
De su larga y solitaria cautividad de los errores,
Reparar todos los corazones rotos,
Eliminar la angustia y dar dulce consuelo,
Voltea hacia ti mismo.
Si quisieras curar al mundo
De su larga enfermedad, terminar su aflicción y dolor;
Traer alegría sanadora
Y dar a los afligidos nuevo descanso,
Cúrate a ti mismo.
Si quisieras despertar al mundo
De su sueño de muerte y oscura lucha,
Traerle Amor y Paz,
Y Luz y brillo de Vida inmortal,
Despiértate a ti mismo.
Tomado del Libro “De la pobreza al poder; o la realización de la prosperidad y la paz”; James Allen
NAMASTE
viernes, 31 de marzo de 2017
EL UNIVERSO TE HABLA.-
¿Te has preguntado alguna vez cómo sabes qué pasos dar en tu vida?
¿Crees que hay “algo” que te indica cómo seguir cuando te sientes perdida?
¿Te has parado a observar las pistas que recibes?
Hoy quiero hablarte de mi experiencia respecto a cómo me siento guiada por Dios, el Universo, la Vida, la Energía…, como quieras llamarlo.
De lo que hablo no es de religión sino de fe, de espiritualidad.
De algo que es innato al ser humano independientemente de cómo lo llamemos.
Me suele pasar que tengo la sensación de que “algo” me empuja, me cuida, me guía y a veces me siento “montada en el Universo con billete de primera”.
He aprendido a detectar estos mensajes que a veces aparecen en forma de causalidades, personas, libros, mensajes, llamadas… Me he hecho observadora de mis circunstancias y de todo lo que me ocurre.
Me gusta pensar que todo lo que me rodea me habla, que todo lo que me pasa es por algo.
Creo que el Universo tiene una manera especial de comunicarse con nosotros. Sólo hay que estar atentos para escucharlo.
Esta comunicación es más clara cuanto más enfocada estoy en mi misión, en mi proyecto de vida. Es como la confirmación de que voy por buen camino.
Seguro que sabes de qué te hablo, seguro que alguna vez has sentido esa conexión con algo superior.
A veces nos perdemos la magia del Universo por no ser capaces de observar cómo lo que nos ocurre tiene un significado, aunque no seamos capaces de entenderlo o no nos paremos a pensar que realmente lo tiene.
El Universo nos envía señales constantemente, a veces en forma de pensamientos, de situaciones, de personas, de información que nos llega, de libros, de encuentros.
Es interesante estar alerta y tener una mente curiosa para poder descubrir qué hay para nosotros en cada pista.
Si no “sintonizas” con la información, te pasará desapercibida.
Pregúntate que hay para ti en cada ocasión que sientas algo especial.
Mensajes del Universo son Esa persona que necesitabas ver y que aparece cuando menos lo esperabas. Un libro que te llama la atención inexplicablemente y que habla justo de lo que necesitas. Una nueva amistad que te abre posibilidades que no esperabas. Una llamada de la persona que acabas de recordar hace un momento. El cambio de trabajo inesperado que te permitió avanzar y crecer. Esa ruptura con una pareja que hizo que pudieras conocer al amor de tu vida. Los sueños también tienen mensajes ocultos que sólo nosotros podemos entender si tratamos de ver su significado.
Cambia tu forma de observar y encontrarás información nueva cada día.”
Fuente: Mª Victoria Martínez Lojendio
NAMASTE
EL SECRETO.-
Toda esta fascinación por descubrir ‘el secreto’: la técnica secreta que nos traerá las riquezas que alguna vez soñamos, o manifestar las relaciones que siempre anhelamos, o bañarnos en la fama, la fortuna, la adoración o iluminación que la mente imagina nos producirá felicidad… El verdadero secreto es darse cuenta de que NO HAY ningún secreto, VER que nada que pudiéramos hacer, pensar, sentir, encontrar, obtener o manifestar nos traerá lo que deseamos de verdad, la única cosa que verdaderamente deseamos: la felicidad. Porque aquello que buscamos (la felicidad) es aquello que siempre hemos sido. El contento es nuestra naturaleza misma, la naturaleza de TODO. Ese es el secreto. Y nadie te lo puede enseñar, ni transmitir, ni vender…
Ese es el secreto: VER que este momento —justamente el que está surgiendo ahora mismo— no es lo que la mente nos había hecho creer, es decir, un ‘medio’ para algún ‘fin’ imaginario. El momento ES el fin: el milagro sin fin de, justamente, ESTO.
- John Astin

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